Cautividad y Esclavitud

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LA MERCED EN LA CÁRCEL Y SUS RETOS

Iluminación desde el carisma, las constituciones y el mensaje capitular

P. Fr. Damase Masabo, O. de M.

Director del Secretariado General de Pastoral Mercedaria

(Notas del: Congreso Nacional “Cautividad y Esclavitud” realizado en Maipú-Mendoza, Argentina, 8 al 10/08/2012)

INTRODUCCIÓN

Después de la palabra de bienvenida del primer día de este Congreso, me toca continuar tratando del tema de “La merced en la cárcel y sus retos. Iluminación desde el carisma, las constituciones y el mensaje capitular del Capitulo General de 2010. Para ser breve lo hare de la siguiente manera:

En un primer momento hablare efectivamente de la pastoral penitenciaria desde nuestras constituciones y el mensaje de nuestro último Capítulo General celebrado en Roma del 1-22 de mayo de 2010, bajo el lema: Alegremente dispuestos a dar la vida.

En un segundo momento, me gustaría compartir con ustedes mi experiencia personal, en cuanto religioso mercedario y ex-detenido para mostrar que “la mayoría de los que están en las cárceles no han podido elegir libremente su vida”[1], y la convicción de que “siguen siendo seres humanos que merecen, no obstante su crimen, ser tratados con respeto y dignidad”[2]. Ciertamente que hay personas que se hallan en la cárcel porque han cometido graves delitos, pero las hay también por una y única razón de que en un momento dado de su historia se hallaron en un lugar equivocado y justo en el momento equivocado. La pasión y la compasión por el encarcelado, nos empujan a la acción caritativa y redentora para que su dignidad y sus derechos inalienables sean custodiados y respetados. Un compromiso que desde luego vale la pena; por eso, los padres capitulares han manifestado su voluntad de:

“animar a todos los religiosos a despertar la alegría de ser mercedarios, y a ejemplo de San Pedro Nolasco, bajo la guía de María de la Merced, sean buenos samaritanos que sepan ir al encuentro de las nuevas situaciones de opresión y para que busquen y encuentren nuevas formas de conducir a los cautivos a la posada, que es la Iglesia, pagando un precio, que puede llegar a ser la propia vida”[3].

I.     PUNTO DE PARTIDA:

LA REDENCIÓN DE CAUTIVOS, UN CARISMA ACTUAL

No sé si es por causa de mi oficio de encargado del SGPM, o porque me muevo en diversos ambientes, que muchas veces me toca contestar a una serie de preguntas, como por ejemplo a esta: ahora que la esclavitud ha sido oficialmente abolida con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, ¿A qué ustedes los religiosos mercedarios se dedican?  Esto por una parte, pero por otra parte, ¿de dónde viene que muchos identifican a los mercedarios con el trabajo de pastoral penitenciaria? Y otras más … son preguntas interesantes y pertinentes al mismo tiempo, porque tocan la actualidad y la inculturación de nuestro Carisma, nuestra identidad, la razón de ser de nuestra familia religiosa en el mundo de hoy. Es importante saber responder a este tipo de pregunta, no solamente de maniera racional, teórica, sino y sobre todo, de modo existencial, es decir a través de un testimonio de vida según el Evangelio, nuestra regla de vida y nuestras constituciones. Se trata en definitiva de contribuir a la causa de Jesús anticipando el reino de Dios, un reino de fraternidad, de justicia y de paz; el resto vendrá por añadidura (cfr. Mt 6,33).

Analizando sumariamente la realidad del momento que nos ha tocado vivir, me convence cada vez más que el carisma de la redención de los cautivos se hace más actual que nunca. En este cambio de época, “surgen nuevas formas de esclavitud social, política y sociológica, que derivan en última instancia del pecado y que resulta para la fe de los cristianos tan perniciosas como la esclavitud y cautividad de otros tiempos”[4]. Las repetidas interpelaciones del Papa Benedicto XVI, acerca del drama de la persecución de los cristianos[5] en el mundo no deben dejarnos indiferentes ya que  “para cumplir nuestra misión redentora, impulsados por la caridad, nos consagramos a Dios con un voto particular, en virtud del cual prometemos dar la vida como Cristo la dio por nosotros, si fuere necesario, para salvar a los cristianos que se encuentran en extremo peligro de perder su fe en las nuevas formas de esclavitud”[6].

Tampoco podemos quedar cruzar los brazos y quedar plantados mirando al cielo como aquellos Galileos el día de la Ascensión del Resucitado (cfr. Hch 1,11) , ante la situación de los niños sin esperanza de futuro porque carecen de lo básico y no pueden estudiar, víctimas de la guerra y del hambre, de estos niños ex-soldados (niños brujos), o ex-esclavos, niños de la calle cuya integración en la sociedad requiere un carisma especial como el nuestro. ¿Qué decir del fenómeno de la trata de los seres humanos que se ha convertido en uno de los busnes más rentables del mundo globalizado? Del flujo de miles de personas que “tratan de atravesar mares y desiertos en busca de un oasis de paz y prosperidad, de una mejor formación y una mayor libertad. Lamentablemente, muchos refugiados y desplazados vuelven a encontrar violencia de todo tipo, la explotación e incluso la cárcel o, en demasiados casos la muerte. Algunos estados han respondido a esta tragedia con una legislación represiva”[7]. ¿Cómo no pensar en un grano de arena por parte de la Orden de la Merced en este proyecto de la “nueva evangelización”[8] al cual el Santo Padre nos llama, frente a la laicización de la sociedad y a la indiferencia religiosa[9] a través de nuestras parroquias, colegios, casas de acogidas y nuestras mismas comunidades? Las Parroquias y los colegios mercedarios constituyen una plataforma de evangelización y el semillero de las vocaciones sacerdotales, religiosas y matrimoniales. No podemos renunciar a ellos. El Papa ha instituido un nuevo Consejo Pontificio para la promoción de la nueva evangelización[10] y ha proclamado también un año de la fe[11] para despertar y fortalecer la fe vacilante sobre todo en los países de tradición cristiana.

“La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies, que envíe obreros a su mies” (Lc 10,2). La animación vocacional, la preparación de los “jóvenes redentores” discípulos de San Pedro Nolasco constituyen uno de los mayores desafíos para la Iglesia y para nuestra Orden. Para nuestro carisma, nuestras constituciones son claras al describir el marco y las notas características de las nuevas esclavitudes, para la aplicación del cuarto voto de la redención, es decir dar la vida al ejemplo de Cristo si fuese necesario. En efecto:

“Las nuevas formas de cautividad constituyen el campo propio de la misión y cuarto voto mercedarios, se dan allí donde hay una situación social en la que concurren las siguientes condiciones:

  • Es opresora y degradante de la persona humana
  • Nace de principios y sistemas opuestos al Evangelio
  • Pone en peligro la fe de los cristianos
  • Ofrece la posibilidad de ayudar, visitar y redimir a las personas que se encuentra dentro de ella”[12].

Partiendo pues de nuestras constituciones y de la actualidad de nuestro carisma, me he puesto las gafas mercedarias para leer la realidad que nos desafía en este camino mercedario, rumbo hacia 800 años de merced al servicio de la Iglesia y de la humanidad. En esta lectura, se puede sacar algunos elementos para contestar a algunas de las preguntas de nuestra razón de ser de nuestra familia mercedaria a las cuales he hecho alusión más arriba.

II. LECTURA CON GAFAS MERCEDARIAS DE LA REALIDAD ACTUAL

  1. Un mundo en crisis de fe y de esperanza[13]

La crisis ha hecho correr la tinta y se ha convertido en un concepto mágico en la jerga político-económica y religiosa en los últimos años para explicar la complejidad del tiempo actual. Los religiosos, en cuanto portadores de esperanza, debemos estar atentos para no caer en la trampa del juego de palabras huecas, para no pecar contra la caridad, fundamento de nuestro ser, no solamente como cristianos (1 Cor 13, 1ss), sino también como religiosos mercedarios cuyo maestro y modelo es Cristo Redentor que con su muerte nos ha liberado de toda esclavitud[14]. En efecto, “impulsados por la caridad, nos consagramos a Dios con un voto particular, en virtud del cual prometemos dar la vida como Cristo la dio por nosotros, si fuese necesario, para salvar a los cristianos que se encuentran en extremo peligro de perder su fe, en las nuevas formas de cautividad”[15]. Los Padres capitulares han querido recalcar y subrayar la actualidad del cuarto voto mercedario en estos términos:

“El carisma mercedario, arraigado en la virtud teologal de la caridad, es de actualidad permanente y también significa oferta de libertad en situaciones extremas, sufridas por los más pobres y necesitados o por quienes son víctimas de situaciones violentas: guerras, terrorismo, opresión, encarcelamiento, exilio y marginación.

Desde san Pedro Nolasco y su actividad originaria hasta la actualidad, dicho espíritu ha sido el gran impulsor de nuestro ser y obrar. La redención de cautivos durante  más de cinco largos siglos -con su cuarto voto de entregar la vida si fuere necesario, cuando peligraba la fe del cautivo- significó en la Iglesia una realidad sublime que causó asombro y admiración. Esta eximia caridad fue el corazón ardiente de la Merced”[16].

Debemos velar por nuestra manera de ser, cuidar nuestro testimonio de vida[17] en este mundo saturado de malas noticias[18]. Pero, ¿cuándo podemos decir que somos testigos de nuestra fe en Jesús? “Nos convertimos en testigos cuando, por nuestras acciones, palabras y modo de ser, aparece Otro y se comunica. Se puede decir que el testimonio es el medio como la verdad del amor de Dios llega al hombre en la historia, invitándolo a acoger libremente esta novedad radical. En el testimonio Dios, por así decir, se expone al riesgo de la libertad del hombre”[19]. Nuestro discurso debe reflejar nuestra identidad – en el fondo hay una crisis de identidad – y suscitar esperanza para este mundo marcado por el afán de ganancia, cautivado por el resentimiento, el miedo y la indecisión. Y como sugiere J-B. Metz, cabe plantearnos de cómo podemos hablar de Dios a la vista de la inescrutable historia de sufrimiento del mundo, de “su” mundo[20].

Sin ninguna pretensión de ser alarmista, podemos decir con A. Giddens[21] que estamos viviendo en un mundo desbocado, en “una época de desorientación moral. No está claro qué es bueno y qué es malo. Todo se considera aceptable. No es que nos encontremos más allá del bien y del mal, sino que estamos perdidos en un mar de brumas, sin brújulas, sin referencias, sin faro que nos guíe, sin rumbo. Vivimos en la época de la ética borrosa”[22]. Vivimos en definitiva en “ un mundo lleno de contradicciones y en plena crisis –decían los padres sinodales- . La ciencia y la tecnología dan pasos gigantescos en todos los aspectos de la vida, suministrando todo lo que es necesario para hacer de nuestro planeta un lugar maravilloso para todos nosotros. Sin embargo, las situaciones trágicas de los refugiados, la pobreza extrema, las enfermedades y el hambre matan todavía a miles de personas cada día”[23]. Según el informe de Jacques Diouf, director general de la FAO presentado en la IIª Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, la inseguridad alimenticia ha aumentado en todo el mundo durante los tres últimos años, a causa de la crisis mundial del 2007-2008. Todas las regiones del mundo han sido afectadas. Por vez primera en la historia de la humanidad el número de las personas afectadas por el hambre ha alcanzado un millardo es decir un 15% de la población mundial[24].

Hasta el mismo presidente francés Nicolas Sarkozy, está convencido de que el momento es crucial: de las crisis económicas y financieras a las crisis ecológicas, de las crisis de identidad a las  crisis sociales y políticas, nos encaminamos hacia un desastre si no hacemos algo. En medio de todas estas crisis, hay una dimensión intelectual y moral. La crisis del 2008 debe abrirnos los ojos: un mundo únicamente gobernado por la renta, la especulación, el afán de ganancia a corto plazo, digámoslo, por el egoísmo y el cinismo, no es viable [25].

Como se ve la crisis nos desafía a todos. A los mercedarios del tercer milenio nos impulsa a mantener siempre viva la llama de la antorcha de la redención de los cristianos perseguidos y en peligro de perder su fe, como lo han hecho durante ocho siglos numerosos hermanos nuestros siguiendo las huellas de San Pedro Nolasco nuestro fundador. La crisis nos llama a meditar y a vivir según el espíritu de las bienaventuranzas (Mt 5,3-12); a recorrer el camino del buen samaritano (cfr. Lc 10,30-37) para descubrirnos “prójimos” de todos aquellos que la sociedad moderna va marginando, dejando a su propia suerte (muerte) porque no son rentables. No debemos perder de vista de que:

“El espíritu mercedario supone fundamentalmente el descubrimiento de Cristo que continúa padeciendo en los cristianos oprimidos y cautivos, expuestos a perder su fe; y asume el compromiso práctico de caridad poniendo la propia vida al servicio de estos hermanos para que vivan la libertad de hijos de Dios. Por eso, los mercedarios debemos ser fuertes en la fe, eximios en la caridad y firmes en la esperanza del Reino de Dios. Viviendo estas tres virtudes experimentamos a Dios como poder de redención, que se ha encarnado por Jesucristo en nuestra tierra”[26].

Parece que la “crisis” es omnipresente y fundamental. Todo el mundo habla de la crisis como característica del mundo de hoy[27]. Se habla de la crisis de los valores, de la crisis de las instituciones religiosas; se habla de la crisis de Dios en la sociedad[28] y en la Iglesia, del escándalo de los abusos sexuales de los eclesiásticos[29] de los cuales el Papa se manifestó muy preocupado y consternado:

“… estoy profundamente consternado por las noticias que han salido a la luz sobre los abusos de niños y jóvenes vulnerables por parte de miembros de la Iglesia de Irlanda, especialmente sacerdotes y religiosos. Comparto la desazón y el sentimiento de traición que muchos de vosotros habéis experimentado al enteraros  de esos actos pecaminosos y criminales y del modo en que los afrontaron las autoridades de la Iglesia de Irlanda”[30].

Frente a todo esto, cabe plantearnos algunas preguntas: ¿hacia dónde nos puede llevar esta crisis tan compleja y tan global? ¿Hacia un nuevo cristianismo?[31] ¿Hacia una nueva espiritualidad?[32] ¿Es la crisis una suerte, un kairos  para la fe cristiana[33], un momento oportuno para la purificación y el aggiornamento de nuestro carisma? Un sin fin de preguntas, y si queremos no “apagar el Espíritu de Dios” (cfr. 1 Ts 5,19-20), si queremos saber lo que el Espíritu de Dios dice a la Iglesia y a la Orden de la Merced, no podemos o no debemos minimizar la crisis actual. Al contrario, debemos considerarla como uno de los signos de nuestros tiempos, que reclama nuestra respuesta generosa de fe valiente, una fe vivida con ilusión y convencimiento de que el Señor resucitado continua llamándonos cada uno por su nombre y nos envía en su viña anunciar la buena noticia a los pobres, la liberación a los prisioneros y oprimidos ( cf. Lc 4,18-19); a los perseguidos por causa de su fe, nuestra cercanía y nuestro compromiso por una civilización del amor y de vida compartida más allá del shock de civilizaciones[34].

“La crisis actual nos está llevando de manera indirecta a considerar algunos valores que habíamos olvidado o menospreciado”[35]. No olvidemos además que la palabra “crisis”, etimológicamente hablando no tiene un sentido negativo. Procede del griego “krinein” que significa discernir; crisis quiere decir momento de discernimiento. Ante una situación que ha cambiado hace falta discernir qué queda de positivo, insistir sobre ello, y que se ha visto de negativo y evitarlo de toda costa. En chino, la palabra crisis se presenta con dos ideogramas que significan, uno, peligro, y, el otro oportunidad. Un momento de paso, un cruce de caminos que conlleva un riesgo, pero también una posibilidad de crecer y consolidarse; al igual que la crisis de la adolescencia desemboca en la madurez, y la crisis de la mitad de la vida en sabiduría del anciano[36]. La crisis está reclamando un “nuevo ratio studiorum” para la vida consagrada y sacerdotal mercedaria para responder a los desafíos ligados a la formación en tiempo de crisis y en tiempos que cambian.

El concepto de crisis, entendido como disfuncionamientos sistemáticos concernientes a toda la humanidad y que la amenazan globalmente, constituye una crisis de la humanidad que refleja el estado de nuestra conciencia ética y colectiva[37]. Esta crisis “nos pone improrrogablemente ante decisiones que afectan cada vez más al destino mismo del hombre, el cual, por lo demás, no puede prescindir de su naturaleza (…) Nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo[38]. “Ante la progresiva crisis religiosa que asalta a gran parte de nuestra sociedad, las personas consagradas, hoy de manera particular, se ven obligadas a buscar nuevas formas de presencia y a ponerse no pocos interrogantes sobre el sentido de su identidad y de su futuro”[39].

Come se ve, la crisis suscita muchos interrogantes y puede ser providencial. La crisis ha sido motivo de reflexión y de estudio desde varios ámbitos durante los últimos años[40]. La crisis constituye uno de los signos de nuestros tiempos que exige de nuestra parte una mística de ojos abiertos, inseparable de la caridad y de la compasión. “Esta compassio exige de antemano la disposición a asumir el cambio de perspectiva, ese cambio de perspectiva al que las tradiciones bíblicas continuamente exhortan; a saber, a mirarnos y evaluarnos a nosotros mismos con los ojos de los otros, sobre todo con los ojos de aquellos que sufren y están amenazados, y a exponernos a esa mirada al menos una ínfima fracción más de lo que permiten nuestros espontáneos reflejos de autoafirmación. Para esta compassio tiene vigencia el siguiente imperativo: “¡Mira con atención y sabrás!”[41]. Se trata en definitiva de una espiritualidad de estar-con-(vivir-con)-los-que- sufren, y perseguidos de nuestros tiempos a causa del nombre de este Jesús sentenciado bajo el poder de Poncio Pilato, crucificado, muerto y resucitado para la salvación de toda la humanidad[42].

En otras palabras, se trata sencillamente de contextualizar nuestro cuarto voto de la redención en este mundo hostil a la religión y aceptar de “sufrir con el otro, por los otros; sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente (…) Pero ¿somos capaces de ello? ¿El otro es tan importante como para que, por él, yo me convierta en una persona que sufre? ¿Es tan importante para mí la verdad como para compensar el sufrimiento? ¿Es tan grande la promesa del amor que justifique el don de mí mismo?[43]. Estos interrogantes del Papa Benedicto XVI, nos recuerdan nuestra misión de estar siempre del lado de las víctimas. De aquí, el llamamiento de nuestro último capítulo general:

“La Merced debe ser un lugar para todos; debe estar allí donde la cautividad nos reclame. Donde esté en peligro la fe de los hijos de Dios debería presentarse un mercedario para que abra espacios de libertad a favor del crecimiento y desarrollo de las personas oprimidas. Nuestro carisma es  una luz, un impulso, un espíritu que nos ayuda a detectar dónde hay cautividad en los siguientes espacios:  educación, refugiados, pastoral penitenciaria, niños de la calle, parroquias. Es la mejor forma de promover todo aquello que contribuya a alcanzar plenamente la libertad de los hijos de Dios”[44].

            Escuchando a los religiosos capitulares en sus memorias de nuestro último capítulo general, llegué a esta conclusión: sin excluir las demás pastorales, la pastoral penitenciaria tiende a ser el eje central de la gravitación de la espiritualidad y de la pastoral mercedarias. Seguramente que muchos de mis hermanos no están de acuerdo, pero, recorriendo las memorias provinciales del Capítulo General de 2010, haciendo un sondeo a través de las distintas publicaciones provinciales que llegan en la Curia General, de las nueve provincias que componen la Orden de la Merced, todas tienen en común la pastoral parroquial (116 parroquias), mientras siete provincias intervienen en el mundo de la cárcel, sea con hogares de acogida (26 hogares), o sea con capellanes, delegados (nacionales o diocesanos) (87 capellanes) o simplemente con religiosos voluntarios (3 voluntarios) en la pastoral penitenciaria (107). Esto es muy elocuente y sintomático. Ahora bien, esto supone también un desafío: preparar cada vez un personal competente y especializado en este campo. La sola buena voluntad no basta.

            La pastoral penitenciaria ocupa un lugar central del abanico de la expresión carismática de nuestra Orden. Esta diversidad de la pastoral mercedaria brota del mismo espíritu redentor y ha sido contemplada por los religiosos capitulares como una riqueza, que hay que potenciar y hacen que nuestro carisma sea siempre actual a pesar de la abolición de la esclavitud. Citamos in extenso el mensaje capitular para subrayar la apología de los capitulares para la inculturación del carisma mercedario en distintos lugares donde la merced está presente. En efecto:

 “Este Capítulo General es una expresión original que traduce la diversidad de las obras carismáticas de nuestra Orden, que surgen en los tiempos actuales a partir de las nuevas formas de cautividad que degradan la libertad del ser humano. Dichas obras están presentes en varios lugares, a través de la misión redentora asumida por las diversas provincias, vicarías y delegaciones[45]”.


[1] GONZALEZ-CARVAJAL SANTAMARIA L., “Desafíos del sistema penitenciario a la acción evangelizadora de la Iglesia”, in Corintio XIII , 137-138 (2011) 84.

[2]BENEDICTO XVI, Africae munus, 83.

[3] “Mensaje del XV capítulo general a toda la Orden de la Merced” nº 5, in BOLETIN DE LA ORDEN DE LA MERCED. Actas y documentos del capítulo general de la Orden de la Merced, Roma 1-22 de mayo de 2010. (Desde aquí en adelante: Mensaje del XV capítulo general a toda la Orden de la Merced  + n.).

[4] COM, 3.

[5] Cfr. Mensaje de su Santidad Benedicto XVI para la celebración de la XLIV jornada mundial de la paz, La libertad religiosa como camino de la paz, 1 de enero de 2011; BENEDICTO XVI, Discorso al corpo diplomatico acreditato presso la santa sede, 10 gennaio 2011; Id., “Discurso a su llegada aeropuerto de Barajas”, JMJ 2011 Madrid, Jueves, 18 de agosto 2011.

[6] COM, 14.

[7] BENEDICTO XVI, Africae munus, 84.

[8]“”nueva evangelización” recuerda la exigencia de una renovada modalidad de anuncio, sobre todo para aquellos que viven en un contexto, como el actual, en el que los desarrollos de la secularización han dejado pesadas huellas también en países de tradición cristiana. El Evangelio es siempre nuevo anuncio de la salvación realizada por Cristo para hacer a la humanidad partícipe del misterio de Dios y de su vida de amor y abrirla a un futuro de esperanza fiable y fuerte. Subrayar que en este momento de la historia la Iglesia está llamada a realizar una nueva evangelización, quiere decir intensificar la acción misionera para corresponder plenamente al mandato del Señor. El Concilio Vaticano II recordaba que “los grupos en que vive la Iglesia cambian completamente con frecuencia por varias causas, de forma que pueden originarse condiciones enteramente nuevas” (Decr. Ad Gentes, 6). Con amplitud de miras, los Padres conciliares vieron en el horizonte el cambio cultural que hoy es fácilmente comprobable. Precisamente esta situación cambiada, que ha creado una condición inesperada para los creyentes, requiere una atención especial por el anuncio del Evangelio, para dar razón de la propia fe en situaciones diferentes del pasado. La crisis que se experimenta lleva consigo los trazos de la exclusión de Dios de la vida de las personas, de una generalizada indiferencia hacia la misma fe cristiana, hasta el intento de marginarla de la vida pública. En décadas pasadas todavía era posible encontrar un sentido cristiano general, que unía el común sentir de generaciones enteras, crecidas a la sombra de la fe que había plasmado la cultura. Hoy, desgraciadamente, se asiste al drama de la fragmentación que no consiente tener una referencia de unión; además se verifica, a menudo, el fenómeno de personas que desean pertenecer a la Iglesia, pero que son fuertemente influenciados por una visión de la vida que contrasta con la fe”. BENEDICTO XVI, Audiencia al Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, 31 mayo 2011.

[9] “Hoy no se trata ya en general de un ateísmo ideológico. La época de las grandes ideologías ha concluido; lo que permanece es un indiferentismo religioso: “No creo en nada, ni falta que me hace””KASPER W. Card., “La nueva evangelización: un desafío pastoral, teológico y espiritual”, in AUGUSTIN G., (ed.), El desafío de la nueva evangelización. Impulso para la revitalización de la fe, Sal Terrae, Santander 2012, p. 21. FISICHELLA L., La nuova evangelizzazione una sfida per uscire dall’indifferenza, Mondadori, Milano 2011.

[10] Cfr. Carta apostólica en forma de “Motu Propio” Ubicumque et Semper del Sumo Pontífice Benedicto XVI con la cual se instituye el Consejo Pontificio para la promoción de la nueva evangelización, Castergandolfo, 21 de septiembre de 2010.

[11] BENEDICTO XVI, Lettre apostolique en forme de Motu Propio Porta fidei, par laquelle est promulguée l’année de la foi 11 octobre 2011, Editrice Vaticana 2011.

[12] COM, 16.

[13] Cfr. BENEDICTO XVI, Homilia en la apertura de la Segunda Asamblea especial para Africa del sínodo de los Obispos (4 octobre 2009): AA S 101 (2009) 97; Documentation Catholique 2433 (2009) 951.

[14] COM, 6.

[15] COM, 14.

[16] “Mensaje del XV capítulo general a toda la Orden de la Merced” nº 9-10.

[17]Una pregunta apremiante nos abruma hoy: ¿cómo hacer penetrar el mensaje evangélico en la civilización de masas? ¿Cómo actuar a niveles donde se elabora una nueva cultura, donde se va creando un nuevo tipo de hombre, que cree no tener ya necesidad de redención? Estando todos llamados a la contemplación del misterio de la salvación, os dais cuenta del serio empeño que de tales interrogantes deriva para vuestras existencias y qué estímulo para vuestro celo apostólico. Queridos religiosos y religiosas: según las modalidades que la llamada de Dios pide a vuestras familias espirituales, vosotros debéis seguir con ojos bien abiertos las necesidades de los hombres, sus problemas, sus búsquedas, testimoniando en medio de ellos, con la oración y con la acción, la eficacia de la Buena Nueva de amor, de justicia y de paz. La aspiración de la humanidad a una vida más fraterna, a nivel de las personas y de las naciones, exige ante todo una transformación de las costumbres, de las mentalidades y de la conciencias. Tal misión, común a todo el Pueblo de Dios, es vuestra por título particular. ¿Cómo cumplirla si falta ese gusto del absoluto, que es el fruto de una cierta experiencia de Dios? Esto equivale a subrayar cómo la auténtica renovación de la vida religiosa sea de capital importancia para la renovación misma de la Iglesia y del mundo” : PAUL VI, Evangelica Testificatio, 52.

[18] “En un continente saturado de malas noticias, de qué modo el mensaje cristiano constituye una Buena Nueva para nuestro pueblo? En medio de una desesperación que lo invade todo, dónde están la esperanza y el optimismo que transmite el Evangelio? La evangelización promueve muchos de los valores esenciales que tanta falta hacen al continente: esperanza, paz, alegría, armonía, amor y unidad” Ecclesia in Africa, 40.

[19] BENEDICTO XVI, Sacramentum caritatis, 85.

[20] METZ J.B., Memoria passionis. Una evocación provocadora en una sociedad pluralista, Sal Terrae, Santander 2007, p.19.

[21]Cfr. GIDDENS A., Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas, Taurus, Madrid 2000. Leer también: BAUMANN Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, México 1999; Id., Vida líquida, Paidós Ibérica, Barcelona 2006; Id., Modus vivendi. Infierno y utopía del mundo líquido; Id., Amor líquido, Fondo de Cultura Económica, México 2006.

[22] GOÑI C.,  op. cit.,  p. 9.

[23] Mensaje final de la IIª Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, 4.

[24]Intervento al Sinodo di Jacques Diouf, Direttore Generale della FAO, Lunedí 12 ottobre 2009.

[25] Discours de Nicolas Sarkozy à l’ambassade de France près du Saint-Siège, Vendredi 8 octobre 2010.

[26] COM, 9.

[27] Cfr. JUVIN H. & LIPOVETSKY G., L’Occident mondialisé. Controverse sur la culture planétaire, Grasset & Fasquelle, 2010, p. 15.

[28] “La situación espiritual de nuestro tiempo está caracterizada, a mi parecer, por una crisis fundamental. Yo la llamo la “crisis de Dios”. Ahora bien, esa crisis de Dios no es fácil de diagnosticar, porque actualmente –tanto dentro como fuera del cristianismo- está inmersa en una nueva atmósfera hostil a la religión. Vivimos en una especie de crisis de Dios, que adquiere forma religiosa; vivimos en cierto modo en una era de la religión sin Dios. Por tanto, la frase clave podría ser ésta: “¡Religión, sí; Dios, no!”, pero sin que este “no” se entienda a su vez categóricamente, como lo entienden los grandes ateísmos. Ya no hay grandes ateísmos”:  METZ J.B. (dir.), Clamor de la tierra. El problema dramático de la teodicea, Verbo divino, Estella 1996, p. 9; Id., Memoria passionis. Op.cit., p. 79.

[29]Cf. BENOIT XVI, Lettre pastorale aux catholiques d’Irlande, Vatican 19 mars 2010. Id., Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos. Una conversación con Peter Seewald, Herder, Barcelona 2010, pp.31-54.  CONFERENCE DES EVEQUES SUISSES, Abus sexuels dans le cadre de la pastorale. Directives à l’intention des diocèses, 2ª ed., Fribourg, 4 mars 2009 ; RUBIO FERNÁNDEZ J., Toleranza zero. La cruzada de Benedicto XVI contra la pederastia en la Iglesia, Desclée de Brouwer, Bilbao 2010.  LECLERC G., L’Église face à la pédophilie, Editions L’Oeuvre, Paris 2010.  AAVV., The causes and context of sexual abuse of minors by catholic priests in the United States, 1950-2010. A report presented to the United States Conference of Catholic Bishops by the John Jary College research Team, Washington DC, 2011. El tema es de importante actualidad: un simposio que reunirá 200 personas, obispos, superiores religiosos y expertos ha sido convocado para los días del 6-9 de febrero 2012 en la Universidad Gregoriana (Roma)  en torno al tema: “Hacia la curación y la renovación”.

[30] BENOIT XVI, Lettre pastorale aux catholiques d’Irlande, 1.

[31] HERVIEU-LEGER D. &CHAMPION F., Vers un nouveau christianisme? introduction à la sociologie du christianisme occidental, Cerf, Paris 2008. DELUMEAU J., Un christianisme pour demain. Guetter l’aurore. Le christianisme va-t-il mourir ?, Hachette, Paris 2005. GEFFRE Cl., « L’avenir du christianisme face au défi du pluralisme culturel et religieux », in Revue des sciences religieuses 83 nº 4 (2009) 567-585.

[32] LENOIR F., Les métamorphoses de Dieu. La nouvelle spiritualité occidentale, Plon, Paris 2003.

[33] SOULETIE J-L., La crise une chance pour la foi, Les Editions de l’Atelier/ Les Editions Ouvrières, Paris 2002.

[34]Cfr. SACKS J., Dignità della differenza. Come evitare lo scontro delle civiltà, Garzanti, Milano 2003.

[35] ROVIRA ARUMI J., La vida consagrada hoy… p.16-17.

[36] Ibidem.

[37]HERR E., « Les crises et la crise. Un essai d’interprétation », in Lumen Vitae. Revue internationale de catéchèse et de pastorale 2(2009)165-167.

[38]BENEDICTO  XVI, Caritas in veritate, 21. Resulta interesante la respuesta del Papa Benedicto XVI entorno a la crisis relativa a los abusos sexuales de algunos de los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica: “… podría decirse que el Señor quería probarnos y llamarnos a una purificación más profunda, de modo que no celebráramos de forma triunfalista el Año Sacerdotal, gloriándonos de nosotros mismos, sino como año de purificación, de renovación interior, de transformación y, sobre todo de penitencia”. BENEDICTO XVI, Luz del mundo…, p.47

[39]CIVCSVA, Caminar desde Cristo, 12.

[40]Cf. NIÑO BECERRA S., El crash del 2010. Toda la verdad sobre la crisis, Los libros del Lince, Barcelona 2009; RAMONET I., La crisis del siglo. El fin de una era del capitalismo financiero, Icaria, Barcelona 2009; SALAS C., La crisis explicada a sus víctimas, Áltera, Barcelona 2009; SCHILLER R.J., El estallido de la burbuja. Cómo se llegó a la crisis y cómo salir de ella, Gestión, Barcelona 2009; RAMONEDA J., “¿Tiene futuro la religión? Sobre la crisis de la religión y del laicismo”, in Pasaje nº 18, otoño 2005; CENCINI A., L’ora di Dio. La crisi nella vita credente, EDB, Bologna 2010; KÄ MANA, Théologie africaine pour temps de crise. Christianisme et reconstruction de l’Afrique, Karthala, Paris 1993 ; KESHAVJEE S., Une théologie pour temps de crise. Au carrefour de la raison et de la conviction, Labor et fides, Genève 2010, etc.

[41] METZ J.B. & REIKERSTORFER J.,  Memoria passionis. Una evocación provocadora en una sociedad pluralista, Sal Terrae, Santander 2007, p. 167.

[42]Resulta interesante la lectura de: O’COLLINS G., Gesù nostro redentore. La via cristiana alla salvezza, Queriniana, Brescia 2009. RATZINGER J. BENOÎT XVI, Jésus de Nazareth. De l’entrée à Jérusalem à la résurrection, Ed. Rocher/ Groupe Parole et Silence, Perpignan 2011 : sobre todo el capítulo 5 en su segundo apartado que habla de la institución de la Eucaristía.

[43]BENEDICTO XVI, Spe salvi, 39.

[44]“Mensaje del XV capítulo general a toda la Orden de la Merced” nº 16.

[45] Ibidem, nº  35.

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