La voz del P. Maestro General

ImagenProt. PG010-2012

Extracto de la circular enviada en la “Solemnidad de Nuestra Santísima Madre”

A TODA LA FAMILIA MERCEDARIA

            Con gozo me dirijo a todos/as, los que conformamos la Familia Mercedaria mundial, para saludarlos cordialmente en el día de Santa María de la Merced, fundadora y madre nuestra. 

            Saludo a todos los que han apostado su vida al proyecto liberador de Dios, inspirado por la Madre de Dios y grabado a fuego y con sangre, en la vida de san Pedro Nolasco y de tantos fundadores y fundadoras. A todos los mercedarios y mercedarias del mundo, presentes en las periferias de la esclavitud y de la libertad amenazada en los cinco continentes, mi más cordial abrazo.

            Celebrar la fiesta de nuestra Madre, a tan pocos días de iniciar el Año de la Fe, solemnemente anunciado por el Papa Benedicto XVI, nos compromete a revitalizar desde dentro, la ley de la encarnación, rubricada con gestos sencillos de inserción y compasión hacia tantos hermanos/as perseguidos, esclavizados y doblegados en su fe y dignidad de hijos. La amenaza de estos hermanos y hermanas nos duele, nos moviliza y nos pone de pie. No caben las buenas intenciones, se trata de planes, programas y proyectos que cuenten con todos, sin excepción. No se trata solo de testimonios aislados, sino más bien de recordar que somos cuerpo y como tal, queremos seguir tejiendo redes de liberación en las que el aporte de cada uno es importante. Redes que reflejen nuestro abánico de expresiones, estilos, acentos, y que lleguen mucho más lejos, contando con las destrezas de todos/as, que somos fuegos que encienden otros fuegos.

            El Santo Padre nos ha invitado a vivir una Nueva Evangelización para la transmisión de la Fe cristiana. Nosotros, desde nuestra identidad carismática, contribuirémos a esta convocatoria, sosteniendo a los amenazados en su fe y dignidad. Cada presencia de la Orden ya vive este desafío, ahora lo profundizaremos y propondremos como camino vocacional.

            Al inicio del Año de la Fe, nos proponemos vivir: EL AÑO DE LA FE AMENAZADA, optando preferencialmente por quienes todavía viven en los márgenes de esclavitud, en su fe y dignidad. Ese será nuestro aporte a la “iglesia del silencio”, a los clandestinos, a los silenciados. Estaremos con ellos y desde ellos celebraremos la fiesta de los redimidos, como mendigos de libertad, tendremos la calle por claustro y la fraternidad por escudo. 

P. Fr. Pablo Bernardo Ordoñe, O. de M.

Maestro general

Esta entrada fue publicada en 800 años, 800 Años de Merced, Arte mercedario, familia mercedaria, Formación, Frailes, Laicos mercedarios, Mariología, Merced, Orden de la Merced, Ordenes religiosas, Reflexiones, Religiosas Mercedarias, Vida religiosa, VIII Centenario. Guarda el enlace permanente.

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