Apuntes de un Cónclave desde un rincón del Vaticano

Apuntes de un Cónclave desde un rincón del Vaticano

Apuntes de un Cónclave

Día martes, 12 de marzo:
Fecha histórica en el mundo por la significatividad de la apertura y celebración del cónclave en la ciudad de Roma. Más de cinco mil periodistas han llegado a la ciudad eterna a cubrir la información vaticana. Todo está listo, los trabajos en la Capilla Sixtina y en el hotel Santa Marta han terminado los preparativos; de esta manera, los Cardenales inician sus labores de discernimiento, invocan la asistencia del Espíritu Santo en la misa matutina unidos a los fieles que se han dado cita en la Basílica de san Pedro. Después de ello, según ritual el Cónclave eclesial ha iniciado, hemos visto la procesión de entrada, la juramentacion cardenalicia, el cierre de las puertas, al sonido de la voz del “extra omnes” todo ha quedado listo para las votaciones y escrutinios. Ahora, todo el mundo mira la chimenea y al cielo, unos esperando noticias ciertas y otros aclamando al Espíritu santo para que ilumine las mentes de los Cardenales electores. Todos, en general, creyentes y no creyentes esperamos noticias vaticanas. Sí, esperamos la humareda negra o blanca hasta el anuncio del Habemus Papam, que confirmará la elección del nuevo Papa para la historia de la Iglesia.

Han pasado nuevos signos, humo negro en dos ocasiones… Pero mis pronósticos no fallaron al decir que el miércoles sería elegido el Papa; y fue así…

Día miércoles, 13 de marzo:
Notas de un peregrino en Vaticano

Por la mañana, anunciaron humo negro. Daba la casualidad que estos días como miembros del Consejo General estuvimos participando en el Curso teológico canónico que se dictaba en la Universidad Urbaniana sobre los casos de delitos y abusos; por tal motivo, durante la revisión del último caso práctico que teníamos en aula, siguiendo mis inquietudes que sería elegido el Papa, me dirigí al Vaticano, apenas caminaba entre las calles, veía mucha gente, sacerdotes, religiosas y religiosas, laicos comprometidos, grupos de jóvenes y niños que junto a sus padres caminaban con premura; y en verdad, no era para menos, porque igual que yo nos dirigíamos a la Plaza vaticana para esperar la noticia del acontecimiento eclesial. Como ustedes se imaginarán, narrar, comentar, compartir impresiones sobre lo acontecido en san Pedro resulta inolvidable. Para mi, realmente ha sido una experiencia única, espectacular, al ser la primera vez que disfruto de este acontecimiento en carne propia, claro está es diverso seguirlo por las pantallas de televisión; por ello, doy gracias a Dios y la Orden de la Merced por el servicio que tengo en la Curia General; porque de esta manera, me han permitido estar en estos tiempos en la ciudad de Roma, donde hemos vivido junto al Pueblo de Dios la renuncia del Papa emérito Benedicto XVI y la elección del Papa Francisco, en la persona del Cardenal Jorge Mario Bergoglio, de Argentina. Después de haber seguido muchas noticias por los medios de comunicación, ahora estaba allí, al lado del correo bus del Vaticano, a la altura del brazo de Carlomagno, esperando como toda la gente, me impresionaron nos niños que esperaban y esperaron como yo hasta ver humo blanco, me impresionó ver personas en sillas de rueda, familias con niños pequeños en los brazos, esperando…; y religiosas y sacerdotes, incluido quien les escribe estas notas, en tiempo de espera y actitud de oración; tengo que decir que siendo las 18.00 horas decía en mi interior: ¿tanto demoran los Cardenales?…; sin embargo, el Señor me decía: !quédate y verás!.

Y fue así, que seguía pensando en muchas cosas, en mi familia, en la salud de mi madre, en el bien de la Iglesia, en mi Orden Mercedaria, en mis amigos sacerdotes, diáconos y jóvenes en formación, en la llamada y perseverancia de las vocaciones, en la bendición de Dios para nuestros pueblos. La pregunta de quien sería el nuevo Papa me venía a la mente; pero sobretodo, miraba en alto hacia la chimenea, observaba la columnata de Bernini, la fachada de la Basílica, el espacio de la lógia , es decir, el balcón donde se asomaría el futuro Papa; llegaba la noche, las luces comenzaban a encenderse, la lluvia arreciaba de vez en cuando, pero no era motivo para salir del lugar donde me encontraba; estaba en un rincón del Vaticano. Cuando de repente, vi personas desilusionadas que se iban, eran cerca de las 19.00 horas, y seis minutos más, estremeció la plaza, el grito de la gente, los vivas al Papa, !humo blanco señores¡, hubieron aplausos, la gente se abrazaba, saltaban de alegría, un nuevo Papa sería anunciado…

Esperamos más de una hora, me acerqué como enviado por Dios poco a poco a la barrera en primera fila junto a la imagen de san Pedro que imponente agarraba las llaves, había una gran pantalla de televisión, y desde allí, muy cerca estaba el balcón donde salió el Papa. A pesar de los empujones de la gente, !non spingere per favore! decía un policía; estábamos ahí, gente de diversas razas y colores, esperamos y esperamos,las piernas se adormecían pero igual se resistía; entonces, vino la nota pintoresca: desfiló el regimiento de la guardia suiza y otras delegaciones de militares quienes a ritmo de marcha entonando también el himno de Italia desfilaron y se emplazaron en la parte central de la Plaza, la gente cantaba, aplaudía, se escuchaba el !viva el Papa! en lengua española, la emoción era contagiante, y seguimos esperando…, hasta que el Cardenal protodiácono Tauran de Francia anunció el HABEMUS PAPAM, con el nombre del Cardenal electo quien asumía el nombre de Papa Francisco, como signo y modo de restaurar la Iglesia. Fue un momento impresionante, inimaginable, de gran emoción, mucha gente a mi lado no sabían quien era Bergoglio, entonces grité: !es de Argentina!; fue así, que una periodista papel en mano me preguntó: está seguro que es argentino?, le afirmé que si, que era el Arzobispo de Buenos Aires, y me preguntó mi nacionalidad; sin lugar a dudas, había sido electo un Papa Latinoamericano, el Cardenal Bergoglio, de abuelos italianos piamonteses, y de formación y consagración jesuita, quien dirigía los destinos de la Iglesia en Buenos Aires y todo su país. Las banderas argentinas se alzaron prontamente y muchas más, símbolo de la eclesialidad que mostraba la algarabía por su nuevo pastor. Dios bendiga al Santo Padre en estos momentos difíciles y nuevos para la evangelización en el mundo. Sin más preámbulos, después de su anuncio, se volvió a abrir la cortina, los cardenales se acercaron a los balcones de la Basílica de san Pedro, salió el ceremoniero con la cruz alta; y luego, salió el Papa, primero en silencio y mirada pacífica, quizás nervioso al ver el gentío, no alzaba los brazos, estuvo mirando estático, hasta que comenzó a saludarnos, alzó la mano derecha, saludó con humildad, transparencia y serenidad, pidió oración para el Papa emérito Benedicto XVI; rezamos el Padrenuestro, Ave María y gloria; luego, inclinó su cabeza para sentir en el silencio la oración de los fieles, habló teológicamente, lo repitió varias vesces, era el “Obispo de Roma” quien se dirigía por primera vez al pueblo de Dios en camino, pidió unidad y fraternidad, oración por todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Quiso decir !Buenas noches! en castellano, pero todo su discurso fue en italiano, a lo cual la gente lo aplaudió con gran emoción, gritando !Francisco, Francesco, etc!. Al final, recibimos su bendición, la misma que la hago extensiva a todos ustedes desde esta ciudad eterna, ciudad religiosa, ciudad turística, la bella ciudad de Roma.
Gracias Señor por darme estos momentos de gracia y bendición, les auguro buen inicio de Semana Santa y buena Pascua de Resurrección, nos unimos en oración el día 19 de marzo por el inicio del Pontificado del Papa Francisco, quien unido a Dios y a la Virgen nos invita a ser fieles y perseverantes en la unidad y en la fraternidad.

Por: P. Fr. Juan Carlos Saavedra, O. de M.

 

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2 respuestas a Apuntes de un Cónclave desde un rincón del Vaticano

  1. Juana Argomedo dijo:

    Padre que felicidad que haya estado presente para recibir la Primera Bendición del Santo Padre quizás palabras faltan para expresar todo lo que sintió en ese bello momento son pocos los elegidos para estar cerca al balcón y poder ver de cerca la salida del Santo Padre y mas emocionante que es Latinoamericano por ello Usted Gritó con Júbilo es Argentino!!!!!! al escuchar su nombre.

  2. carlos alberto marcos burga dijo:

    Que felicidad para ud.Padre Juan,que haya podido conpartir tan bonitas experiencias a la eleccion del nuevo PAPA,y haber estado presente a los dias previos a su eleccion,desde aca las oraciones de toda mi familia en estos tiempos de semana santa,para que el Santo Padre derrame sus bendiciones sobre toda latino america y el mundo en general,un saludo de parte de mis padres y de mis hijos y que nuestra Madre Maria de la Merced lo prtoteja y lo vendiga en su mision sacerdotal.un abrazo.

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