Fiesta de Cristo Redentor

Fiesta de Cristo Redentor

“Mi vida por tu libertad”

Corrente – Piauí, 7 de julio de 2013

Saludo en la Fiesta del Santísimo Redentor

Querida Familia Mercedaria:

​Los saludo desde Corrente,Piauí – nordeste de Brasil – donde celebramos junto a los hermanos/as en la Merced, la Visita Canónica General, acompañado por Fr. Fernando Díaz Aguirre (de la Provincia de México) como secretario y compañero de misión.

Desde esta región, despreciada en otros tiempos por muchos que no soportaron las incomodidades de evangelizar tierra adentro, Dom Inocencio López Santamaría, O. de M., ex Maestro General, luego Obispo y fundador de las Mercedarias Misioneras del Brasil, señaló el norte del camino mercedario en Brasil y Latinoamérica, indicando las periferias geográficas y existenciales como el lugar preferido de los mercedarios/as.

Estos días hemos reflexionado en comunidad a partir de la experiencia de Cristo en nosotros y nosotros en Cristo, que es la clave de nuestra mercedaridad. No se entiende un mercedario/a, sin el inigualable sello de pasión, muerte y resurreción liberadora, rubricada con sangre y entrega concreta – no impostada – desde lo más profundo de su corazón de barro tierno.

​Como Familia Mercedaria renovamos hoy y todos los días, nuestra adhesión a Aquel que por nosotros se encarnó entre los hombres para comprar nuestro rescate y nuestra liberación. Hoy volvemos a asumir con coraje y responsabilidad de hombres y mujeres adultos, la ley de la encarnación, lo hacemos: desinstalándonos de una vida cómoda y muchas veces empequeñecida; abriéndonos a la novedad del Espíritu Santo que no hace lo que aveces caprichosamente queremos, sino que nos inspira e invita a vivir integralmente lo que Él quiere para nuestro bien; honrrando nuestra vida con un proyecto de vida que se deja acompañar y no se “autogestiona” autoreferencialemente; renunciando a una espiritualidad cosmética e irreal y asumiendo el reto de un diálogo existencial con Jesús siempre y optando por una vida sencilla y sin demasiadas seguridades “por si acaso…”.

​Con los pies en la tierra y el corazón en el cielo, nos reconocemos una Orden pequeña y fiel, que tiene mucho por agradecer, purificar y celebrar ante la cercanía de su octavo centenario ya próximo. Lo pequeño no es menos significativo a los ojos de Dios, tampoco a los ojos de las personas que han sido puestas de pie, sanadas y consoladas. Como dijo hace pocos días el Papa Francisco a los novicios y novicias del mundo: nuestra consolación no puede estar de ningún modo ni en el número, ni en la trayectoria, ni siquiera en la inumerable cantidad de obras que realizamos… No somos un museo de piezas antiguas ni de bellos trofeos de antaño. Somos un espacio vital que se recrea y se refunda tanto en Cristo como en los cautivos cada día, a cada paso, en cada visita redentora, en cada herida que fue curada, en cada hermano que ingresa a la comunidad, en cada nuevo desafío misionero.

Para concluir, los/as invito a celebrar hoy y cada día, la sublime fraternidad de Aquel, que tomando carne de la Virgen Maria nos humanizó con su divinidad y nos invitó a compartir, sin desconocer nuestras pobrezas, su peregrinación desde el lado divinamente humano de la vida.

​Los abrazo muy cordialmente y bendigo en Cristo Redentor y María Santísima de la Merced, con la simplicidad de un hermano mayor que busca confirmarlos en la Fe desde un compromiso radical de la vida.

Fr. Pablo Bernardo Ordoñe, O. de M.
Maestro general

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