La Vida Religiosa en clave de Retiro espiritual

La Vida Religiosa en clave de Retiro espiritual

Ejercicios Espirituales a Religiosos Mercedarios

Esquema de un retiro dirigido por el P. José Rovira Arumi,

Lima, 13-16 de agosto 2012.

NUESTRA COMUNIÓN FRATERNA MERCEDARIA

SEGUIDORES DE CRISTO, AL SERVICIO DEL REINO,

PARA EL RESCATE DE LOS HERMANOS

PREÁMBULO

“… Quiero dirigirme a los religiosos, a las religiosas y a los laicos consagrados.

La sociedad latinoamericana y caribeña necesita vuestro testimonio:

En un mundo que muchas veces

busca ante todo el bienestar, la riqueza y el placer como objetivo de la vida,

y que exalta la libertad prescindiendo de la verdad sobre el hombre creado por Dios,

vosotros sois testigos

de que hay una manera diferente de vivir con sentido;

recordad a vuestros hermanos y hermanas que el Reino de Dios ya ha llegado;

que la justicia y la verdad son posibles si nos abrimos a la presencia amorosa

de Dios nuestro Padre, de Cristo nuestro hermano y Señor, y del Espíritu Santo nuestro Consolador.

Con generosidad, e incluso con heroísmo,

seguid trabajando para que en la sociedad reine

el amor, la justicia, la bondad, el servicio y la solidaridad,

según el carisma de vuestros fundadores.

Abrazad con profunda alegría vuestra consagración,

que es medio de santificación para vosotros

y de redención para vuestros hermanos.

La Iglesia de América Latina os da las gracias

por el gran trabajo que habéis realizado a lo largo de los siglos por el Evangelio de Cristo

en favor de vuestros hermanos,

sobre todo de los más pobres y marginados.

Os invito a todos a colaborar con los obispos,

trabajando unidos a ellos, que son los responsables de la pastoral.

Os exhorto también a la obediencia sincera a la autoridad de la Iglesia.

Tened como único objetivo la santidad,

de acuerdo con las enseñandas de vuestros fundadores…”.

(Benedicto XVI, Aparecida, 13 de Mayo 2007).

Lecturas para la reflexión personal y comunitaria:

– La Palabra de Dios: La Biblia.

– La palabra de la Iglesia: Concilio Vaticano II: Lumen Gentium (cc. V-VI), Perfectae Caritatis.

Magisterio posterior: Vida Fraterna en Comunidad (1994), Vita Consecrata (1996), Caminar desde Cristo (2002), Aparecida (2007), El servicio de la autoridad y la obediencia (2008).

– La palabra de la Orden Mercedaria: Regla, Constituciones, Documentos Capitulares.

De todas maneras, en estos días conviene:

leer poco, más bien reflexionar y revisar, y sobre todo orar.

PRIMER DIA

Pensamiento del día: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y é conmigo… El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice” (Ap 3,20-22).

“Vosotros, religiosos y religiosas, sois un regalo, una dádiva, un don divino que la Iglesia ha recibido de su Señor. Agradezco a Dios vuestra vida y el testimonio que dais al mundo de un amor fiel a Dios y a los hermanos. Este amor sin reservas, total, definitivo, incondicional y apasionado se manifiesta en el silencio, en la contemplación, en la oración y en las múltiples actividade sque realizáis, en vuestras familias religiosas, en favor de la humanidad y principalmente de los más pobres y abandonados. Todo esto suscita en el corazón de los jóvenes el deseo de seguir más de cerca y radicalmente a Cristo, el Señor, y entregar la vida para testimoniar ante los hombres y mujeres de nuestro tiempo que Dios es Amor y que vale la pena dejarse conquistar y fascinar para dedicarse exclusivamente a Él” (Benedicto XVI, Aparecida, 12 de Mayo 2007).

Intención del día: Por el fruto espiritual de estos Ejercicios. Oremos cada uno por todos, todos por cada uno.

Tarde: Vísperas.

Reflexión: Significado de estos días: “Venid aparte, a un lugar solitario…” (Mc 6,30-32). Cc 79.

Organización.

Reflexión: Somos comunidades fraternas a la escucha de Dios: “¡Convertíos y creed en el Evangelio!” (Mc 1,14-20). ¡Pongámonos en actitud de escucha y reconversión! Porque nuestra comunión fraterna es hija de su tiempo; un tiempo marcado por el vaivén entre comunitarismo e individualismo. P-1272, Cc 67, cf. 1-24.

SEGUNDO DÍA

Pensamiento del día: “La multitud de los creyentes no eran sino un solo corazón y una sola alma…” (He 4,32).

“Desde su ser, la vida consagrada está llamada a ser experta en comunión, tanto al interior de la Iglesia como de la sociedad. Su vida y su misión deben estar insertas en la Iglesia particular y en comunión con el Obispo. Para ello, es necesario crear cauces comunes e iniciativas de colaboración, que lleven a un conocimiento y valoración mutuos y a un compartir la misión con todos los llamados a seguir a Jesús” (Aparecida 218, cf. 156).

Intención del día: Para que nuestras comunidades sean signo de fe, testimonio de caridad, anuncio de esperanza.

Mañana: Laudes y presentación del día.

Reflexión: Nuestra vida fraterna es un don de Dios. Un don (el misterio de la comunión cristiana, reflejo del amor de Dios Uno y Trino e imagen de la Iglesia) que estamos llamados a vivir en comunidad: como creyentes (fe), como co-hermanos (caridad), como apóstoles y profetas (esperanza) (Jn 17,20-26; He 2,42-47; 4,32-34; 1Jn 1,1-3; 4.8.16; 2Pe 1,4; Rom 5,5; Sal 133 [132]). R 3, 9, Cc 25-32.

Reflexión: Nuestra vida fraterna es un tesoro en vasijas de barro; vivimos su realidad humana entre límites e ideales (Heb 5,1-15; Rom 12,3-18). R 41-43, Cc 96-102.

Tarde:

Reflexión: Nuestra vida fraterna nace de la vivencia del celibato por el Reino (Mt 19,10-12; 1Cor 7). R 19-29, Cc 33-40.

Vísperas – Eucaristía: Nuestra vida fraterna no es muy diferentes de la de Jesús con los Doce. Lecturas: Ef 2,19-22; Salmo 1; Mt 20,20-20. Memoria de san Maximiliano Kolbe.

TERCER DÍA

Pensamiento del día: Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo: El cual, siendo de condición divina, no codició el ser igual a Dios sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo (…). Se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz…” (Fil 2,5-11).

“Nuestra fe proclama que «Jesucristo es el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre» (Eam 67). Por eso la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza…” (Aparecida 392).

“Nos ayude la compañía siempre cercana, llena de comprensión y ternura, de María Santísima. Que nos muestra el fruto bendito de su vientre y nos enseñe a reponder como ella lo hizo en el misterio de la anunciación y encarnación. Que nos enseñe a salir de nosotros mismos en camino de sacrificio, amor y servicio, como lo hizo en la visitación a su prima Isabel…” (Aparecida 553).

Intención del día: Para que nuestra pobreza y obediencia evangélicas sean, como las de Cristo y María, un carisma de sencillez, gratuidad, gratuidad y servicialidad.

Mañana: Laudes y presentación del día.

Reflexión: Nuestra vida fraterna se nutre de la experiencia de pobreza evangélica: libres para estar disponibles (Flp 2,5-11; 1Cor 9,1-23; 2Cor 8,9; Mt 5,3-12; Lc 6,20-26). R 4-8, 14-18, 30-40, Cc 41-51, 87-95, 104.

Reflexión: Nuestra vida fraterna se enriquece con el servicio de la autoridad y la obediencia: todos en escucha de Dios y de los hermanos, todos corresponsables (Mt 6,10; 26,36-42; Lc 2,41-51; Jn 4,34; Heb 10,5-10). R 43, 44-46, Cc 52-59, 105, 110-111, 200-201.

Tarde:

Reflexión: Nuestra vida fraterna se funda y se alimenta contínua e indispensablemente con la oración personal y comunitaria, en comunidad y con el pueblo (Mt 6,5-15; Lc 18,1-14; He 1,12-14). R 10-13, Cc 60-86.

Vísperas-Eucaristía: Nuestra vida fraterna ve en María, nuestra Madre, modelo y discípula de Cristo, primera evangelizadora-portadora de Cristo a los hermanos. Lecturas propias: Ap 11,19; 12,1-6.10; Sal 44; 1Cor 15,20-26; Lc 1,39-56. Cc 2, 7, 36, 44, 55, 73, 80-86.

CUARTO DÍA

Pensamiento del día: “¡Sed fieles, porque Dios es fiel!” (2Tim 2,11-13).

“En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos y practicamos las bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de su vida. Hoy contemplamos a Jesucristo tal como nos lo transmiten los Evangelios para conocer lo que Él hizo y para discernir lo que nosotros debemos hacer en las actuales circunstancias” (Aparecida 139).

Intención del día: Para que el Señor nos haga fieles ala vocación, a la comunión y a la misión.

Mañana: Laudes y presentación del día.

Reflexión: Nuestra vida fraterna es sostén de la perseverancia mutua en la vocación, signo perenne de la fidelidad de Dios y estímulo para los demás cristianos (1Cor 1,3-9; 10,12-13; 16,13-14; Col 1,24; Ga 6,14-18; Rom 8,31-39; Sal 15 {16],5-9; 26 [27],1). R 48-49, P-1272, Cc 4, 11, 21, 60, 86.

Eucaristía final: Somos una fraternidad enviada, fiel en la misión, porque: “¡Ánimo, yo he vencido al mundo!” (Jn 16,33). Lecturas: 1Cor 1,3-9; Sal 27 (26); Mt 28,16-20. Oraciones por los religiosos. Prefacio dominical I. Cc 1-24.

CONCLUSIÓN

Hermanos, el retiro se ha acabado: ¡Id en paz a anunciar a todo el mundo el misterio de Cristo con vuestra palabra y vuestro ejemplo!

“Por lo demás, hermanos, alegraos, sed perfectos; animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la paz y del amor estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso santo. Todos los santos os saludan. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu santo sean con todos vosotros” (2Cor 13, 11-13).

“Guiados por María, fijamos los ojos en Jesucristo, autor y consumador de la fe, y le decimos con el sucesor de Pedro: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado» (Lc 24,29). Quédate con nosotros, Señor, acompáñanos aunque no siempre hayamos sabido reconocerte. Quédate con nosotros, porque en torno a nosotros se van haciendo más densas las sombras y tú eres la Luz; en nuestros corazones se insinúa la desesperanza y tú los haces arder con la certeza de la Pascua. Estamos cansados del camino, pero tú nos confortas con la fracción del pan para anunciar a nuestros hermanos que en verdad tú has resucitado y que nos has dado la misión de ser testigos de tu resurrección…” (Aparecida 554).

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