CRISIS VITAL, INSTITUCIONAL O QUÉ….

Crisis vital, institucional o qué…
 
P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.
 
Escuchando a un economista
Roma, 26 de noviembre del 2013
 
Hoy, en muchos sectores no solo se habla de crisis, sino que se vive en la crisis y a muchos les gusta las crisis. Esto que parece preocupante y pintoresco a la vez, nos permite analizar los efectos y movimientos de la sociedad, que encuadra los temas de cultura y educación, inclusive. En verdad, en muchos lugares, se escucha las noticias que estamos en crisis, no es la primera ni la última, porque la economía de mercado pasa siempre de la crisis al boom. Por ello, no es una cosa extraordinaria, pero hay una diferencia, una cosa es la crisis dialéctica, producido por conflictos sociales que no encuentran vías de solución; y otra es la crisis entrópica, cuya crisis está en la pérdida del sentido de dirección; hoy, el mundo está en esa línea. Por ello, se necesitan educadores y gente preparada para afrontar esta crisis.
 
Pero, ¿cuáles son las causas remotas de esta crisis?: 
 
a) la cultura de la habilidad (avaricia), la búsqueda constante de acumular, hay una pasión por el “haber”, esto ya es un pecado capital. Qué sucede, como explicamos esto, lo que pasa es que si uno acumula cosas necesita espacio, ahí viene el problema, llega un punto que no sabes que hacer con lo que tienes; 
 
b) la separación mercado-democracia, y democracia-economía, resulta un problema, porque el hombre no sabe como enfrentar los impuestos, el pago de las rentas, el consumismo lo acapara, y la solidaridad no tiene espacio, se generan distancias entre el hombre y el Estado, el bien común queda olvidado; y 
 
c) la perdida del proyecto educativo, está significando una perdida de valores; por ejemplo, tener títulos es necesario, pero esto no significa ser educado; ¡cuidado! no se debe confundir educar con instruir. Educar es testimoniar; sin embargo, en diversos países se encuentran trabas para educar, un ejemplo práctico, en las escuelas ya no se quiere hablar de la Navidad y su significado real, ni que decir el hecho de enseñar religión. El problema está, es visible, cada uno quiere educarse solo y desea elegir su estilo de vida, esto crea confusión y crisis no solo educativa, sino también personal e institucional.
 
En torno a esto, qué podemos hacer para restituir la esperanza a nuestro pueblo. Quizás hemos estado preocupado más por el “hacer”, pero hemos olvidado el “ser”; entonces la crisis se superará cuando se estabilicen ambos aspectos; no solo es anunciar, es hacer visible las obras; como decía el papa Benedicto XVI:  “que la verdad sea caridad”; es decir, encarnar la realidad, con testimonio y obra, con voz profética cuya actividad transforme al objeto y dignifique al sujeto.
 
Al final, nos queda una enseñanza:
 
            en la construcción de una Iglesia hay dos trabajadores,      
            uno dice: yo trabajo para ganar un poco de plata (hacer),
            y el otro dice: yo trabajo para contribuir a edificar la Iglesia (ser).
            Como vemos los dos tienen sentido,
            pero uno, solamente ha recibido “el sentido de su libertad”.

 

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