MERCEDARIOS: justicia y paz

Mercedarios, justicia y paz
 Meditando sobre las relaciones justas
 
Por: P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.
 
            Hablar de Justicia y Paz, a veces nos permite pensar en marchas y movilizaciones sociales, como a veces lo hemos vivido en nuestra patria, con carga y ánimo de protestas para defender una idea, postura o afirmación de posiciones civiles o eclesiales. Pero no es así, la Comisión de Justicia y Paz e Integridad de la Creación (JPIC) que existe en Roma, quiere ser un equipo de reflexión y contemplación para la acción misionera en la Iglesia, con una espiritualidad del anuncio del Reino de Dios y su justicia; la cual, promueve la no violencia a través de las palabras y acciones; todo esto centrado en la palabra de Rom 14, 17 (reino de justicia, paz y gozo en el Espíritu) y Jn 10,10 (para tener vida en abundancia). Sobretodo pensando en el mantenimiento del ecosistema saludable y sostenible, en vías de proteger la creación y las creaturas. Más que una dialéctica religiosa, quiere motivar y promover la unidad en la diversidad, donde se refleja la creación de Dios.
 
A la luz de esto, que implica la valoración de la teología y la práctica del evangelio, en cuanto a la  la creación y redención se refiere, me pregunto ¿cómo estamos los mercedarios respondiendo frente al hombre, mundo y Dios en torno a los cautivos de hoy?; es decir, ¿de qué manera estamos trabajando en promover la ecología, explícitamente en la vida de las personas y la vida de la creación?. Sabemos por las noticias que nos llegan de las diversas Provincias de la Orden que  actualmente estamos comprometidos en diversos proyectos y sectores que son claves de la evangelización hoy. Como nos dicen las estadísticas, en personal no somos muchos, pero sabemos que tenemos un carisma particular que nos legó san Pedro Nolasco, nuestro fundador. 
 
Por tal motivo, nuestra reflexión sobre la promoción de las relaciones justas debe implicarnos en el análisis de nuestra identidad carismática; por ejemplo, resulta necesario ver si los consejos evangélicos responden a la objetividad de vivir nuestra espiritualidad de redención o no; la conversión personal está respondiendo en línea de la doctrina social de la Iglesia, ¿qué estamos haciendo por nuestro pueblo? ¿estamos evangelizando, o solo damos pescado sin enseñar a pescar?, ¿nuestra ecología humana se valora al interno de la comunidad? ¿la defensa de la vida se promueve en nuestros lugares de misión? ¿la teología de la creación se predica valorando e interiorizando la teología de la redención?.
 
Hablando del hombre y la sociedad, decía Paul Ricouer: “vida buena e instituciones justas”; por ello, nos preguntamos: ¿en nuestros centros de pastoral, estamos promoviendo el proceso humano social a la luz del evangelio?, ¿basado en la Trinidad?, ¿con gozos y esperanzas? como lo planteaba la Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. Estamos como el gallo en el campanario con los ojos abiertos, con el corazón sensible y con la mano preparada para evangelizar. Si nuestras respuestas van por el lado positivo, en buena hora, porque entonces nuestros procesos de evangelización van por buen camino en líneas de la salvación. Que el reto de las “relaciones justas” sean, al interno de nuestras comunidades como al externo de las mismas, consolidadas en la Palabra de Dios, la reflexión teológico-carismática, la experiencia vital y las acciones evangelizadoras.

 

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