Semana Santa 2014: Apuntes santos y romanos: …

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Apuntes santos y romanos:
desde un rincón de la calle

P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.
Semana Santa 2014

Semana Santa, santa Semana.; ¡país que vas, Pascua que encuentras!. La primavera ha llegado, el sol resplandece, las flores relucen en su esplendor, los pajarillos nos deleitan con su suave música y candor, los árboles están frondosos, el otoño-invierno ha pasado, el frío se ha alejado; por ello, la ciudad eterna de Roma – la gran urbe del imperio – se llena de fervor al celebrar los días santos. Así como ayer, hoy continúa siendo signo de la unidad y de la cristiandad, los fieles visitan las iglesias, se reconcilian unos y otros, celebran con devoción los signos de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, el Hijo de Dios. Los turistas llegan de diversas partes, algunos por ver al Papa; otros, para visitar museos y lugares pintorescos y tradicionales; muchos llegan para vivir el sentimiento religioso del Triduo Pascual.

De esta manera, se vive la Semana Santa, la ciudad se viste de gala, se celebran conciertos de música clásica y sagrada, promueven los festivales de Pascua, se visitan las plazas atrayentes por sus fontanas: la de Trevi, el Popolo, Spagna, Pantheon, Navona, y otros lugares de interés turístico. Sin lugar a dudas, la plaza de san Pedro y todo lo que significa el Vaticano y la Basílica es el lugar más visitado; se recorren sus jardines, la cúpula, la cripta de los Papas, y los museos vaticanos. Las cuatro Basílicas: de san Pedro, san Juan de Letrán, santa María Mayor y san Pablo extramuros, son lugares de constante visita y peregrinación. Así, se desarrolla el turismo religioso, sin olvidarse de las catacumbas y la veneración de las reliquias de los mártires y santos, se recorren muchas iglesias de la gran ciudad.

Y así se vive la santa Semana; por esta razón, Roma es un lugar privilegiado de peregrinación; aunque en Roma no hay procesiones, su escenario es único, fabuloso, pintoresco, de profundo sentido católico, donde Dios está en medio de su pueblo. Por ello, dicen que Roma nos recuerda que somos uno, porque Roma es signo de la unidad de la cristiandad. Sin lugar a dudas, es la “tierra de de la unidad, pero también de la diversidad”, mejor aún, Roma es expresión de la interculturalidad, donde son infaltables las “pizzas” y las “pastas”, el “prosciuto” y “agnello arrosto”, el cordero asado y los frutos del mar; tierra de difusión de los chocolates, de los dulces en forma de paloma, llamada: “colomba”; tierra de los “huevos pascuales”, que simbolizan la vida, la buena suerte, la llegada de la primavera, verdadera huella de la fecundidad; y así se vive la Semana Santa, que a sabor de atún y bacalao se recuerdan los signos de ayuno y mortificación.

El Domingo de Ramos se celebra en san Pedro y se recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén, centro de la historia sagrada; toda la gente lleva sus ramos de olivo para ser bendecidos por el Papa Francisco, se reflejan signos de alegría, devoción e interacción con el misterio divino; llega el Lunes santo, pasa el Martes y Miércoles santo, y la gente acude a las iglesias, llenan los templos, se celebra el Jueves santo, con la misa crismal y el lavado de los pies, así se instituye la eucaristía, y los fieles comienzan a recorrer los “monumentos eucarísticos” que finamente han sido preparados en el interior de las Basílicas e iglesias.

El Viernes santo continúa la peregrinación y visita a las Iglesias, hasta que siendo las tres de la tarde, se realiza la paraliturgia recordando que el Señor en la hora crucial de la cruz, después de haber pronunciado las siete palabras, ¡expiró!. Hay un silencio profundo, y por la tarde, poco a poco la gente se acerca al Coliseo Romano, donde se realiza el famoso “Via crucis” que llega hasta la colina del Palatino; todo ello se convierte en la “Noche romana” donde la oscuridad y las tinieblas son iluminadas por las antorchas de los católicos que rezan en voz alta y en silencio, para vivir luego en silencio el Sábado santo y esperar la gloria de la Resurrección. Así se celebra la Vigilia Pascual, cuya luz es el mismo “Cristo que vence, reina, e impera” en toda la humanidad.

Todo ello, se culmina con la misa del Domingo de Pascua de Resurrección, donde “repican las campanas” de la ciudad porque el Señor ha vuelto a la vida para dar vida al mundo; al final de la solemne eucaristía, el Papa imparte la bendición apostólica Urbis et orbis con signos de redención. Al día siguiente, se celebra la Pascueta, donde las familias romanas comparten “el desayuno de Pascua”, augurando a todos un tiempo mejor y de esperanza. Así se concluye todo este acontecer de: Apuntes santos y romanos desde un rincón de la calle.

Buona Pasqua a tutti.

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