Devoción mariana en la Orden

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FOMENTO DE LA DEVOCIÓN MARIANA EN LA ORDEN

  • “Durante siglos nuestra Madre de la Merced ha sido prototipo y garantía de liberación en favor de los cautivos. Un mundo anhelante y oprimido tiene necesidad de que la Madre de Dios continúe mostrándose como signo de amor, libertad y esperanza. Esforcémonos por vivir la devoción a María y por presentarla al mundo con palabras y gestos nuevos, teniendo presente que para los hombres que anhelan redención, Jesús se halla de nuevo, como en otro tiempo en brazos de María” (cf. Mensaje y exhortación a la Orden, Capítulo General de 1974, en BOM 46 (1974) 41-42).

2.1. María presente en los ejercicios piadosos

La práctica del Rosario. Las COM 1986 nos orienta a la recitación de una parte del rosario cada día. Como sabemos, esta oración y contemplación de la vida de Jesucristo, denominado por el beato Juan Pablo II: “el compendio de todo el evangelio”, no se impone ni se indica el modo de rezarlo, sea personal o comunitariamente; la verdad es que está la convicción libre de recitarlo “todos los días”; no sólo por piedad, sino como respuesta grata que ilumina la mente y corazón del mercedario, quien meditando los misterios se acerca a la Palabra de Dios cotidianamente. Sin lugar a dudas, ¡hay que revalorar la importancia del santo Rosario en nuestra vida mercedaria!.

– La Salve Sabatina. Hay que reconocer, que la tradición a través de usos y costumbres  edifica y cimenta la recta espiritualidad. De esta manera, este rito mariano que viene transmitido desde el medioevo latino hasta hoy debe celebrarse con la “debida atención y continuidad”. Pienso que aunque, estemos escasos de personal religioso, la tradición del canto de la Salve Sabatina en honor a la Virgen debe realizarse cada sábado en todos los conventos de la Orden, excepto el Sábado Santo según las indicaciones del Ritual correspondiente. Dicho momento de veneración mariana, debe ser celebrada a la hora más adecuada, fomentando la participación de los religiosos y fieles en cada comunidad de la Orden. Como elemento de unidad eclesial ¡el canto de la Salve debe ser el impulso y afianzamiento del amor filial de los hijos para con su Madre fundadora!.

– Plegaria por los cristianos perseguidos. Las Constituciones señalan su realización el último sábado de cada mes; pero en el Ritual de la Orden encontramos la flexibilidad de poder realizarlas el último domingo, si las circunstancias lo hacen más aconsejable. Por el cual se utilizan las “plegarias especiales por los cristianos oprimidos”. Aunque añade que si no fuese determinada otra cosa, pueden utilizarse las “letanías por los cautivos” que vienen recogidas de los antiguos rituales de la Orden. Bien es cierto, que tanto en el texto constitucional como en el Ritual no se menciona en que momento se deben optar la recitación de dichas letanías. A nivel devocional y misionero es interesante recordar que en relación al sábado en mención, en algunas casas de la Orden se conserva aún la “procesión del cuarto sábado o domingo” o “la procesión del escapulario” que se realizaba según lo dispuesto en las Constituciones de 1691, 1895 y recogidas todavía en las de 1967. Sobre esta normativa procesional, las indicaciones de 1986 no dicen nada al respecto, pero su práctica continúa con el afán de seguir marianizando a los fieles devotos de la Virgen

– Las procesiones. La teología de la procesión nos lleva a pensar en la teología de la bendición. Por ello, la imagen de María sale a las calles, rodea los claustros conventuales; motivo por el cual, promueve la devoción de los fieles. En torno a ello, se redimensiona la visita a los santuarios, ermitas y capillas de la Virgen, se elevan plegarias, se entonan cantos marianos, se promueve las integración de las Cofradías,  Hermandades y Fraternidades Laicales Mercedarias, se difunde el escapulario y estampas de la Virgen, se crean preces y oraciones sálmicas, se lucen ornamentos litúrgicos; es decir, se evangeliza a través de María.

2.2. La Virgen María en las actividades litúrgicas

– A nivel universal: Es importante no olvidarnos de celebrar la Liturgia de las Horas de Santa María. Reconociendo que el Oficio divino en cuanto oración pública de la Iglesia es fuente de piedad y alimento de la oración personal (SC 90), los mercedarios en forma coral desde tiempos antiguos nos unimos en oración todos los días para celebrar las horas canónicas respectivas; respetándose inclusive la no recitación de algunas horas de acuerdo a lo que establece la comunidad local; pero, es importante no descuidar, ni dejar de celebrar los días sábados para conmemorar y celebrar a María como parte esencial de nuestra historia y de la misma historia de la salvación.

Recitando el Oficio de Lectura y Laudes de Santa Maria in sabbato según lo indicado en el Ordo correspondiente, los mercedarios nos unimos en consonancia con la Iglesia Universal, con la sensibilidad de salmodiar en común, leyendo y meditando la Palabra de Dios y las lecturas que inspiran un gran amor mariano. Es bueno dedicar un tiempo de meditación a las lecturas marianas que se encuentran en el Propio de la Orden.

Sin lugar a dudas, el sábado para el mercedario es “el día mariano por excelencia”, que recuerda “la soledad de María”, “la acción de gracias de los cautivos” que se acercaban a ella después de ser redimidos, “un día particular” donde muchos frailes encontraron los signos y llamadas de Dios. “El sábado es día de escucha de la Palabra”, es “el silencio de la Madre” que ha visto la muerte de su Hijo en el Viernes santo, es “el día de antesala dominical” por excelencia; por el cual, toda la cristiandad se prepara para vivir el gozo de la resurrección y celebrar el día del Señor.

– A nivel particular: Propio de la Liturgia de las Horas de la Orden. En cuanto a la I y II Vísperas, Oficio de lectura y Laudes que se realizan entre la Vigilia y la Solemnidad de la Virgen de la Merced, María viene presentada como Madre inspiradora de la obra que promueve a ejemplo de Cristo redentor la libertad de los hombres; ella que ha recibido la bendición del Señor y la misericordia de su Salvador como humilde sierva se ha hecho visita en el destierro, por el cual, como verdaderos hijos los religiosos tenemos la misión de levantarnos para ir al encuentro y proclamar las alabanzas que el Señor ha hecho en ella. Así pues, alabando al trono de la sabiduría (cf. Eclo 24,1ss) y recreándonos en las alusiones de las obras de misericordia se puede exclamar como el P. Melchor Rodríguez de Torres, que María es “Nuestra Madre”, o como escribía el P. Armengol Valenzuela que ella es “distintivo del mercedario”. La riqueza nominativa acerca de la Virgen viene cuidadosamente recopilada en la Liturgia de las Horas como invitación a celebrar con gozo la solemnidad de María, a quien le solicitan su intercesión, se ensalza su figura y se canta al Señor como miembros de una familia de religiosos, imitadores de la caridad de Cristo.

* En el sacramento de la Eucaristía

– Misa de la santísima Madre. Los días sábados fortalecemos nuestra amistad con Dios participando de la Eucaristía, sacramento y fuente de la salvación cristiana. En este caso, se propone usar los esquemas del Misal Propio de la Orden o del Común de la B. V. María que vienen incluidas en el Misal Romano, según el tiempo litúrgico. Para lograr una mayor participación de los religiosos y fieles se procura que la eucaristía y el canto de la Salve sabatina conformen una unidad celebrativa, de tal manera que sea una ocasión propicia para la propagación de la fe. En la práctica eucarística de los sábados mercedarios se ha podido constatar que continúa siendo una fuente inagotable de evangelización, de motivación redentora e inspiración vocacional. Por ello, la particular atención y cuidadosa preparación de la misma fortalecerá el cariño y amor hacia la Madre de Dios y a Cristo Redentor.

– Su solemne festividad el 24 de setiembre. Desde ya, como en toda casa familiar, la celebración de la Madre tiene mucha significación en la vida cotidiana. A nivel religioso, las Solemnidades y Fiestas dedicadas a la Virgen María tienen una fuerte carga cristológica por excelencia. De tal modo, que se cumple el adagio que celebrando al Hijo se acuerda uno de la Madre, y celebrando a la Madre se celebra la vida del Hijo. A pesar de las dificultades que se han experimentado a raíz de la renovación y cambios provenientes de la Reforma litúrgica desde 1969, la centralidad de la fiesta del 24 de setiembre sigue siendo un día crístico-mariano que celebra a Cristo Redentor del mundo, con el gozo profundo de transmitir en honor y gloria la intercesión de la Madre de Dios en todo el pueblo de Dios.

El libro de las Misas propias de la Orden desde 1976 señala como Solemnidad la Misa de la B.V. María de la Merced. Después de un tiempo de reflexión litúrgica, felizmente el formulario 43 de la Collectio Missarum de beata Maria Virgine incluye entre las misas para el Tiempo Ordinario el formulario en mención. Gracias a Dios, tengo que aplaudir a quienes hacen posible que la Novena y la Solemnidad de Nuestra Madre (del 15 al 24 de setiembre) se hacen realidad, al celebrarse con gran dedicación en todas las comunidades mercedarias.

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2 respuestas a Devoción mariana en la Orden

  1. Pablo Ordoñe dijo:

    Que la Madre de la Merced siga dándote pluma de discípulo para hablar bien de su maternal protección a los cautivos.

    • jsavelu dijo:

      Sigamos construyendo Merced, sobretodo en estos años previos a la celebración del Jubileo 2018: 800 años de fundación, animados por la constante presencia materna de Maria, Redemptrix captivorum.

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